MERCADOS | OCTUBRE 1999

Las subastas electrónicas se ponen de moda

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No es oro todo lo que reluce

Tratándose de las subastas en Internet toda información es poca. Imagine por un momento que el vendedor de los 10 jarrones del ejemplo anterior tuviera un socio que elevara artificialmente las apuestas. Desgraciadamente, ejemplos parecidos suceden, y mucho. Según las denuncias recogidas en una página creada para combatir el fraude en la red (www.fraud.org), el 50% tienen su origen en operaciones en subastas electrónicas. Las estrictas normas que gobiernan las subastas en el mundo real por las que, en algunos países, se puede hasta encarcelar a una persona no existen en sus réplicas en Internet.

Es ilegal que dos postores se pongan de acuerdo con anterioridad para no pujar el uno contra el otro y así evitar que el precio suba. Como también lo es que un vendedor acepte pujas de un amigo o, incluso, de una persona no existente para aumentar la subasta. Comparecer en una licitación con varios nombres registrados pertenecientes a una misma persona también es fraudulento.

Aunque la manera más simple, y no por ello más repetida, de defraudar en una subasta en línea es poner a la venta un bien que, simplemente, no existe. Un participante vendió cromos de jugadores de béisbol que no entregó por 100.000 dólares. En la mayoría de las quejas los compradores vencedores abonan su dinero pero no tienen respuesta. Si el individuo o la empresa no existen poco o nada se puede hacer.

Las páginas web que explican como participar en una subasta en línea también dan consejos para ser precabido. Una solución es contratar los servicios de un intermediario para que en caso de fraude se haga cargo de las pérdidas. Más seguro, o al menos más tranquilizador, es entrar en una página de subastas de un país donde sepamos que la ley protege fuertemente a los consumidores.

las casas de subastas deberían hacer todo lo posible por mejorar la seguridad

Aunque toda precaución es poca, las casas de subastas deberían hacer todo lo posible por mejorar la seguridad. Es su asignatura pendiente. La buena fama que a diario consigue eBay elevando su cotización en el índice Nasdaq de la bolsa de Nueva York, se pierde cuando suceden hechos como el sucedido recientemente: dos hombres fueron acusados de 'colocar' en la página de subastas objetos por valor de 40.000 dólares que previamente habían robado en supermercados de Michigan, Indiana y Ohio.

No es la peor en la que se ha visto involucrado eBay. Entre los casos de fraude más sonados están el ofrecer puros procedentes de Cuba (en EE.UU. están prohibidos), vender un rifle de asalto AK-47 (ilegal en California y otros estados) o un cuchillo de asalto de los que popularizara Rambo, entre otros objetos ilegales. En enero de 1999 el Departamento de Consumo de Nueva York en pleno se dedicó a rastrear todas y cada una de las subastas en busca de vendedores que ofrecieran bienes inexistentes y si la empresa tenía algún tipo de responsabilidad en esos casos.

En otra ocasión estuvo a punto de entrar en una auténtica batalla judicial con el gigante de la informática Microsoft. La empresa de Bill Gates denunció la venta de copias piratas de sus programas. Sólo así explicaban que durante la primera semana de marzo de 1999 se pusieran a la venta en al menos 140 subastas más de 6000 copias de su programa de aplicaciones MS Office a un precio de 20 dólares cuando en los comercios superaba los 600. Dada la entidad del litigante eBay mostró preocupación por el asunto y se comprometió a trabajar en el futuro para que casos similares no se repitieran.

Concesiones como ésta no son muy frecuentes en eBay. Por lo general se limitan a decir que estos problemas representan una pequeña proporción en el global de sus operaciones o que no tienen control sobre la calidad, seguridad o legalidad de los artículos que se anuncian.

 

Proteger a los clientes

No obstante, ante tanta queja, eBay anunció en enero de 1998 una serie de medidas para proteger los intereses de sus clientes. Incluían un seguro gratis para las transacciones entre 25 y 200 dólares suscrito con la aseguradora británica Lloyd's y un sistema de identificación de los clientes realizado por Equifax, la entidad emisora de créditos más grande de EE.UU, y especializada en detectar a morosos. Desde entonces cuando un nuevo cliente quiere registrase para intervenir en las subastas de eBay tiene que seguir un proceso de aproximadamente una hora de duración. Todas las casas de subastas exigen una gran cantidad de información de los futuros nuevos clientes. En concreto eBay solicita el número de la Seguridad social, el número del carnet de conducir y la fecha de nacimiento. Tras enviarse el formulario de suscripción, Equifax compara esos datos con otras fuentes y da un certificado de validez de esos datos y lo remite a eBay. Tras la verificación se devuelve un correo electrónico al nuevo cliente advirtiendo que si quiere que aparezca un icono que representa esa validez debe pagar una tasa de cinco dólares. Tras recibir el correo que nos admite a participar y en el que además nos especifica la cantidad máxima con la que podemos pujar, debemos rellenar otro formulario con nuestro nombre y la contraseña con la que a partir de entonces accederemos a las subastas.

 

Lo que más sorprende en eBay es que toda la publicidad adversa sobre fraude apenas ha afectado a su cotización. Curiosamente, el anuncio de los casos de fraude coincide con el despegue definitivo de la compañía. Mucho tiene que ver la contratación en marzo de 1998 como directora ejecutiva de la compañía de Meg Whitman. En apenas dos años esta licenciada en Economía por Princeton y con estudios de dirección de empresas en la prestigiosa Harvard Business School se ha ganado un hueco en un mundo como el de las compañías de Internet copado por hombres.

Siguiendo una filosofía que aprendió en su primer trabajo como camarera, según la cual hay que trabajar duro para que las cosas funcionen ya que nada funciona por sí solo, se decidió a que eBay fuera conocida por todos los norteamericanos. Durante el último trimestre de 1998 eBay lanzó una importante campaña de publicidad en todo el país en televisión, periódicos y, por supuesto, en la Red.

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Marketing y comercio electrónico
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