ESPECIALES | JULIO 1999

ANALISIS

El reto del comercio electrónico: Europa en la encrucijada

Mientras que la actitud de los directivos europeos es de "esperar y ver", EEUU toma posiciones

Antonio Mena
Socio responsable de eCommerce
Andersen Consulting


Hay quien dice que "el comercio electrónico es la fórmula de transacción más efectiva que conocemos, exceptuando la telepatía". Un estudio realizado por Andersen Consulting a partir de entrevistas con cuatrocientos altos directivos europeos demuestra que para éstos la frase no es una simple hipérbole. Paradójicamente, frente a una valoración positiva del comercio electrónico por parte de los directivos europeos, el estudio constata que la actitud predominante es la de "esperar y ver". Esta actitud entraña una importante amenaza a la competitividad de las empresas europeas, con la consiguiente pérdida de empleo y de cuota tanto en los mercados exteriores como en el interior.
Un cambio de actitud de la empresa europea hacia el comercio electrónico podría impulsar una explosión de los intercambios, de las oportunidades de negocio y del empleo. Más aún, Europa, como veremos, tiene grandes ventajas de partida para afrontar el reto que el comercio electrónico supone para su futuro económico

Los directivos tienen claro que el comercio electrónico aporta mejoras en la gestión de la información y en el servicio al cliente

Situación Actual

El estudio de Andersen Consulting, presentado en septiembre de 1998, contempló un total de 386 entrevistas en profundidad. El resultado obtenido establece que la mayoría de los directivos encuentra grandes ventajas en el comercio electrónico. Así, el 82% opina que en sus empresas se hará un uso más amplio de éste a lo largo de los próximos cinco años. Sin embargo, sólo en un 39% de los casos el comercio electrónico resulta una parte significativa de la forma actual de operar en sus respectivas compañías y, lo que es más preocupante, más de la mitad cree que la mejor actitud presente consiste en "esperar y ver cómo evoluciona" en sus respectivos mercados.

Es, precisamente, esta actitud de espera la que preocupa. Europa no puede permitirse el fuerte contraste entre las opiniones de los directivos y las acciones que abordan sus empresas. Los directivos han dejado claro en este estudio que el comercio electrónico aporta una mayor velocidad en las transacciones (73%), que mejora la gestión de la información (69%) y el servicio al cliente (68%), además de facilitar el acceso a los mercados globales (63%). Por lo tanto, Europa se encuentra en una encrucijada planteada desde la realidad del comercio electrónico que, dentro de la complejidad de cualquier proyección, se concreta en dos escenarios de futuro: una Europa reacia al cambio que se deja guiar por la política de "esperar y ver" y que se resume en una amenaza para la competitividad, pérdida de cuota de mercado y de puestos de trabajo; otra Europa, antitética a la anterior, que aprovecha la ventaja competitiva del comercio electrónico, provocando de esta forma el aumento de la competitividad, la creación de nuevas empresas y el crecimiento del empleo.

Es necesario un cambio de actitud por parte de las distintas administraciones públicas y del tejido empresarial europeo



Ventajas

En todo caso, el panorama europeo no es del todo homogéneo. De hecho, conviven cuatro realidades diferentes: la de los países escandinavos, los más desarrollados en esta modalidad comercial; los potenciales mercados de vanguardia, como son Alemania, Reino Unido, Holanda y Suiza; los altos desarrollos en nichos concretos, como en el caso de España, otros países del sur de Europa e Irlanda y Bélgica; y, por último, un caso aparte como el de Francia, dada la puesta en marcha en 1979 de la experiencia pionera Minitel, con un total de 20 millones de usuarios. En conjunto, Europa cuenta con una sólida base para un alto desarrollo del comercio electrónico. Los obstáculos potenciales, en ningún caso insuperables, se resumen en el alto coste de las telecomunicaciones, un marco regulador insuficiente y diferencias culturales entre países. A su vez, la potencialidad del comercio electrónico europeo se sustenta en una fuerte base industrial y de telecomunicaciones, además de la trayectoria en materia tecnológica y científica. Más concretamente, Europa cuenta con el liderazgo mundial en telefonía móvil de Italia, una amplia difusión de tarjetas inteligentes en España, un alto potencial de desarrollo de la televisión digital en el Reino Unido y la ya mencionada experiencia Minitel en Francia.

El Mercado Único y la entrada en vigor del euro, junto con la liberalización de las telecomunicaciones y su consecuente abaratamiento, son otras de las razones que apoyan el previsible auge del comercio electrónico en la Unión Europea. Los gobiernos nacionales y la Comisión Europea están ya intentando regular el comercio electrónico en el nuevo espacio de la UE. Medidas a adoptar El comercio electrónico es una realidad y sus cifras dan ejemplo del interés en no dejar pasar la ocasión. Entendido genéricamente como el intercambio de bienes y servicios de cualquier clase a través de un medio electrónico, el comercio electrónico se ha disparado gracias a la popularización y desarrollo de Internet. En los pasados cinco años, Internet ha pasado de ser una red con tres millones de usuarios, principalmente norteamericanos, a convertirse en un medio comercial masivo con 100 millones de usuarios en todo el planeta, de los cuales 25 millones residen en Europa. El importe de las transacciones realizadas a través del comercio electrónico en 1998 a nivel mundial ascendió a billón y medio de pesetas. Las estimaciones para el año 2002 sitúan esta cifra en los 75 billones de pesetas.

Datos Actuales

En todo caso, el panorama europeo no es del todo homogéneo. De hecho, conviven cuatro realidades diferentes: la de los países escandinavos, los más desarrollados en esta modalidad comercial; los potenciales mercados de vanguardia, como son Alemania, Reino Unido, Holanda y Suiza; los altos desarrollos en nichos concretos, como en el caso de España, otros países del sur de Europa e Irlanda y Bélgica; y, por último, un caso aparte como el de Francia, dada la puesta en marcha en 1979 de la experiencia pionera Minitel, con un total de 20 millones de usuarios. En conjunto, Europa cuenta con una sólida base para un alto desarrollo del comercio electrónico. Los obstáculos potenciales, en ningún caso insuperables, se resumen en el alto coste de las telecomunicaciones, un marco regulador insuficiente y diferencias culturales entre países. A su vez, la potencialidad del comercio electrónico europeo se sustenta en una fuerte base industrial y de telecomunicaciones, además de la trayectoria en materia tecnológica y científica. Más concretamente, Europa cuenta con el liderazgo mundial en telefonía móvil de Italia, una amplia difusión de tarjetas inteligentes en España, un alto potencial de desarrollo de la televisión digital en el Reino Unido y la ya mencionada experiencia Minitel en Francia.

El Mercado Único y la entrada en vigor del euro, junto con la liberalización de las telecomunicaciones y su consecuente abaratamiento, son otras de las razones que apoyan el previsible auge del comercio electrónico en la Unión Europea. Los gobiernos nacionales y la Comisión Europea están ya intentando regular el comercio electrónico en el nuevo espacio de la UE. Medidas a adoptar El comercio electrónico es una realidad y sus cifras dan ejemplo del interés en no dejar pasar la ocasión. Entendido genéricamente como el intercambio de bienes y servicios de cualquier clase a través de un medio electrónico, el comercio electrónico se ha disparado gracias a la popularización y desarrollo de Internet. En los pasados cinco años, Internet ha pasado de ser una red con tres millones de usuarios, principalmente norteamericanos, a convertirse en un medio comercial masivo con 100 millones de usuarios en todo el planeta, de los cuales 25 millones residen en Europa. El importe de las transacciones realizadas a través del comercio electrónico en 1998 a nivel mundial ascendió a billón y medio de pesetas. Las estimaciones para el año 2002 sitúan esta cifra en los 75 billones de pesetas.

Datos Actuales

Estudios recientes establecen que el uso agresivo del comercio electrónico posibilita un incremento de beneficios entre un 10-20%, reduce costes un 20-45% y las necesidades de capital circulante e infraestructura física hasta un 60%. En la actualidad, los Estados Unidos capitalizan el 80% de los beneficios derivados del comercio electrónico y Europa corre el riesgo de quedar relegada al liderazgo norteamericano y, si no reacciona, abocada a un simple callejón sin salida. Por el momento, Suecia es el único país en el que una proporción sustancial de los encuestados, un 46%, afirmó que está enfocando el uso de Internet para dirigir los retos claves de sus negocios. En Italia y Alemania, sólo el 6% y el 3%, respectivamente, admitieron seguir esta misma estrategia. Por tanto, es necesario un cambio de actitud por parte de las distintas administraciones públicas y del tejido empresarial europeo.

En Andersen Consulting pensamos que las empresas deberán orientarse a las necesidades de los clientes de forma individualizada y crear o aprovechar de forma óptima los canales de distribución e intermediación. Asimismo, deberán estrechar las relaciones con proveedores y clientes e invertir significativamente en márketing, tecnología y gestión del conocimiento. En cuanto a las administraciones públicas, habrán de colaborar con el mundo empresarial y con otras administraciones para crear un marco regulador internacional del comercio electrónico. Además, tienen la obligación de impulsar fórmulas de capital-riesgo para apoyar a las compañías basadas en el desarrollo de alta tecnología y de informar a los ciudadanos de las características del comercio electrónico. Por último, las administraciones públicas deberán erigirse en usuarias de referencia del comercio electrónico o, lo que es lo mismo, dar ejemplo.

 

 

 

 

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