NOTICIAS | JUNIO 1999

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Fomento quiere impulsar el uso de la firma electrónica

La normativa definitiva podría retrasarse de no haber consenso entre los grupos parlamentarios

El secretario general de comunicaciones, José Manuel Villar, ha anunciado, en el transcuros de un congreso sobre comercio electrónico organizado por Fundesco la intención del Ministerio de Fomento de impulsar lo antes posible la elaboración de una ley sobre la firma electrónica que permita equiparar las firmas digitales con las firmas manuscritas sobre papel.

Villar reveló que la Comisión Europea podría adoptar una posición común sobre esta cuestión, y afirmó que existe ya un texto suficientemente "maduro" sobre la firma electrónica, por lo que su incorporación a la legislación española podría iniciarse en breve. De todas formas, la aprobación definitiva de la ley podría verse retrasada si no se logra el consenso necesario entre los grupos parlamentarios antes de que finalice la presente legislatura. Villar prácticamente descartó la posibilidad de que la norma se tramite como decreto-ley, "ya que no parece la fórmula más idónea", dijo.

Además de equiparar la firma electrónica con la firma escrita, que tendrían "el mismo carácter y eficacia", la futura legislación sobre la firma digital prevé que la responsabilidad final de los acuerdos alcanzados utilizando firmas electrónicas dependa de la entidad certificante. Se trataría de un sistema similar al de las tarjetas de crédito.

La firma electrónica es, según José Manuel Villar, uno de los pasos necesarios que deben darse para que el comercio electrónico avance sin problemas. El primer paso sería lograr "la generalización del uso de la Red" mediante "un buen precio" de las conexiones telefónicas. Villar afirmó que la reciente aprobación de la tarifa plana ADSL, los bonos de Telefónica y las ofertas de las operadoras de cable van en esta línea.
Según las cifras que maneja Fomento, en España el comercio a través de Internet movió 828 millones de pesetas en 1997. Esta cifra se multiplicó por cuatro en 1998, llegando a los 3.500 millones de pesetas. La previsión, dijo Villar, es que en el año 2000 esta cantidad se multiplique por 25, lo que supone superar los 80.000 millones de pesetas.

 

 

 

 

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