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NOTICIAS
Fomento
quiere impulsar el uso de la firma electrónica
La normativa
definitiva podría retrasarse de no haber consenso
entre los grupos parlamentarios
El secretario general de
comunicaciones, José Manuel Villar, ha anunciado, en
el transcuros de un congreso sobre comercio electrónico
organizado por Fundesco la intención del Ministerio de
Fomento de impulsar lo antes posible la elaboración de
una ley sobre la firma electrónica que permita
equiparar las firmas digitales con las firmas
manuscritas sobre papel.
Villar reveló que la Comisión Europea podría adoptar
una posición común sobre esta cuestión, y afirmó
que existe ya un texto suficientemente
"maduro" sobre la firma electrónica, por lo
que su incorporación a la legislación española podría
iniciarse en breve. De todas formas, la aprobación
definitiva de la ley podría verse retrasada si no se
logra el consenso necesario entre los grupos
parlamentarios antes de que finalice la presente
legislatura. Villar prácticamente descartó la
posibilidad de que la norma se tramite como
decreto-ley, "ya que no parece la fórmula más idónea",
dijo.
Además de equiparar la firma electrónica con la firma
escrita, que tendrían "el mismo carácter y
eficacia", la futura legislación sobre la firma
digital prevé que la responsabilidad final de los
acuerdos alcanzados utilizando firmas electrónicas
dependa de la entidad certificante. Se trataría de un
sistema similar al de las tarjetas de crédito.
La firma electrónica es, según José Manuel Villar,
uno de los pasos necesarios que deben darse para que el
comercio electrónico avance sin problemas. El primer
paso sería lograr "la generalización del uso de
la Red" mediante "un buen precio" de las
conexiones telefónicas. Villar afirmó que la reciente
aprobación de la tarifa plana ADSL, los bonos de Telefónica
y las ofertas de las operadoras de cable van en esta línea.
Según las cifras que maneja Fomento, en España el
comercio a través de Internet movió 828 millones de
pesetas en 1997. Esta cifra se multiplicó por cuatro
en 1998, llegando a los 3.500 millones de pesetas. La
previsión, dijo Villar, es que en el año 2000 esta
cantidad se multiplique por 25, lo que supone superar
los 80.000 millones de pesetas.
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