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EDI
Mitos
y realidades del Intercambio Electrónico de Datos
Braun, Philips o
Moulinex mejoran sus redes de asistencia al cliente
gracias al proyecto Edisat
Alfonso Sánchez Carreño
Electronic Commerce Senior Consultant
ORIGIN Spain
Pero, … ¿qué es el EDI en 1999? Sus
siglas inglesas responden a Intercambio Electrónico de
Datos, pero, personalmente, añadiría: "entre
aplicaciones informáticas y asociado a transacciones
de negocio entre empresas".
El EDI, definido de la manera anterior, es el paradigma
del comercio electrónico entre empresas. Para ser
exactos, se hablaba del primero mucho antes que del
segundo. Mediante la aplicación del EDI, las
organizaciones conectan sus sistemas informáticos de
gestión entre sí, a efectos de canalizar telemáticamente
las transacciones de negocio que fluyen entre ellas:
pedidos, albaranes, facturas, peticiones de oferta, órdenes
financieras, órdenes de reaprovisionamiento, etc.
Deliberadamente he resaltado el término
"conectan", ya que ha de entenderse éste en
el sentido amplio de la palabra, no significando
necesariamente una conexión directa física entre
ordenadores de diferentes empresas, sino una capacidad
de comunicación entre los mismos, bien sea a través
de una conexión física directa, bien sea a traves de
una red de transporte intermediaria, que perfectamente
puede ser Internet.
El EDI, por tanto, implica diálogo y traspaso de
información entre las aplicaciones informáticas de
empresas que se relacionan comercialmente entre sí.
Siempre que hay un diálogo es necesario establecer el
idioma o lenguaje que se va a utilizar; en EDI ocurre
exactamente lo mismo: es necesario que los sistemas
informáticos que, además, pertenecen a diferentes
empresas, sean capaces de hablar el mismo idioma, de
interpretar de la misma forma las transacciones
comerciales que intercambian; por ello, existen normas
generales, como EDIFACT, que definen los formatos de
las transacciones mas habituales que las empresas
intercambian entre sí (pedidos, facturas, etc);
incluso, y como respuesta a la realidad de los
negocios, existen adaptaciones de dichas normas que se
ajustan a la operativa y a las particularidades de
determinados sectores de actividad donde el EDI ha
alcanzado gran madurez.
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El EDI es el
paradigma del comercio electrónico entre empresas
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Comercio
electrónico, como evolución lógica en la empresa
Si se analiza cuidadosamente cómo la Informática y
las telecomunicaciones han ido, progresivamente y desde
su aparición, incorporándose en los procesos de
negocio de la empresa, nos daremos cuenta de que el
comercio electrónico supone el siguiente paso de la
evolución. El objetivo que los responsables de las
organizaciones buscaban cumplir en los primeros tiempos
de la Informática era el de optimizar y automatizar
los procesos internos. De esta forma, las aplicaciones
de nómina, de contabilidad, de facturación, de
control de almacén, etcétera, eran la principal
preocupación de los gestores, que buscaban en ellas,
principalmente, un ahorro de tiempo.
La aparición del PC, no hace aún veinte años,
significó una popularización de la Informática y de
su aplicación hacia otras áreas y funciones dentro de
la empresa; no obstante, la Informática seguía
confinada a la optimización de los procesos internos,
sin extenderse mas allá de los límites de la
organización.
Con el desarrollo y popularización de las
Telecomunicaciones, los ordenadores comenzaron a
enviarse información entre sí. Esta nueva capacidad
se utilizó para que las empresas constituyeran redes,
más o menos amplias, para facilitar la comunicación
entre ordenadores de una misma ubicación física y,
posteriormente, entre ordenadores de diferentes
localizaciones. Pero lo importante es que, en términos
generales, la Informática, y entonces ya las
telecomunicaciones, seguían utilizándose dentro de
los límites de una sóla empresa, sin ampliar su uso a
las interacciones con clientes, proveedores, etc.
Para tener una perspectiva de la situación actual, piénsese
que esta fase surgió aproximadamente, y de forma
general, no hace mas de diez años.
La revolución Internet ha traído consigo que se hable
mucho de comercio electrónico, a veces de forma algo
confusa. Internet es, y sobre todo será, un
catalizador o facilitador de lo que ha de ser, desde un
punto de vista lógico, la siguiente etapa de la Informática,
una vez los procesos internos estén ya debidamente
resueltos: su aplicación a la optimización de los
procesos externos a la compañía, a los asociados a
las interacciones con clientes, proveedores, entidades
financieras, etc. Y en ese contexto el EDI es la clave
del juego.
Se dijo anteriormente que EDI es un concepto que ya se
maneja desde hace algún tiempo. Es un grave error
desprender de ese hecho que es una filosofía obsoleta
o anticuada; nada mas lejos de la realidad: el EDI,
aplicado a la operativa cotidiana en la empresa, se
podría decir que aún no ha despegado en nuestro país.
Particularmente pienso que el concepto llegó antes de
tiempo, que era una idea demasiado innovadora para una
realidad de mercado no preparada aún para acogerlo;
hoy día, una vez se superen las adaptaciones del año
2000 y del Euro, el comercio electrónico en general, y
el EDI en particular, deben de ser el nuevo reto de las
empresas para optimizar las transacciones comerciales
con sus interlocutores de negocio.
El plano
estratégico
La aplicación del EDI reduce tiempos, costes, papel e
ineficiencias en las transacciones comerciales entre
empresas, todo ello como consecuencia de las
comunicaciones directas entre aplicaciones informáticas
a través de una red de transporte de información.
Desde un punto de vista de negocio, los beneficios
anteriores se materializan en reducción de stocks,
mayor rapidez en las cadenas de aprovisionamiento y de
distribución, eliminación de incidencias en el ciclo
pedido/factura, etc, factores clave todos ellos para la
competitividad de las empresas a día de hoy. Y hablar
en estos términos es hablar en términos de negocio,
de dinero y de estrategia de empresa, lo cual sitúa al
EDI en su verdadera dimensión, mas allá de un plano
puramente técnico como erróneamente se ha venido
haciendo en muchas ocasiones.
No sería justo no hablar de los inconvenientes del
EDI, aunque quizá no sea demasiado acertado emplear
este término: "inconvenientes". Mejor cabría
hablar de dificultades para su puesta en marcha. La más
importante de todas es que un proyecto EDI no es
individual, sino colectivo; se trata de relacionar
electrónicamente a empresas entre sí, para lo cual es
necesario que todas ellas perciban el valor de
aplicarlo en sus organizaciones; esta labor es árdua y
complicada, no se puede decir lo contrario, en tanto en
cuanto es necesario compatibilizar intereses que, a
veces, pueden percibirse como contrapuestos.
Otra de las dificultades que el EDI ha de superar es la
del humano miedo al cambio. Áreas como Compras,
Ventas, Contabilidad o Facturación experimentan con
EDI la llamada reingeniería de procesos (o BPR, en sus
siglas inglesas) que implica una nueva forma de
realizar los procesos cotidianos. En este sentido, no
puedo dejar de exponer mi visión de este asunto: no
superar en las organizaciones el miedo al cambio hoy,
de una forma natural, puede suponer, a medio plazo,
verse forzado a tener que hacerlo traumáticamente y
cuando las condiciones de mercado impongan mucha más
presión. Retrasar la decisión de aplicar en las
empresas las posibilidades que brinda el EDI, o el
comercio electrónico en general, es desaprovechar
oportunidades en un mercado sumamente competitivo.
Falsos
mitos asociados al EDI
Aunque ya se han puesto de manifiesto algunos,
particularmente creo que merece la pena dedicar un
apartado a desmentir todos aquellos mitos que
contribuyen a dificultar la aplicación del EDI en las
organizaciones.
Se suele oír que "el EDI es una tecnología
obsoleta"; con esta afirmación se comete un doble
error; el primero considerar el EDI como una tecnología,
cuando en realidad es un concepto estratégico, de
negocio, que es independiente de la tecnología con la
que se plasme en realidad. El segundo error es tacharlo
de obsoleto, cuando los beneficios que aporta están en
línea con los objetivos buscados por las
organizaciones a día de hoy. En todo caso sería mas
justo tacharlo de evolucionado que de obsoleto,
considerando que no todas las organizaciones han sabido
considerarlo como un factor clave para la mejora de su
negocio.
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