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La
Unión Europea protegerá los derechos de autor en
Internet
Ante la proliferación de la piratería favorecida
por las redes de comunicación
Proteger los derechos de
autor en la difusión de obras de arte en un medio tan
vasto como Internet en donde todo está por regular, ha
sido desde hace tiempo un caballo de batalla que ha
enfrentado, con opiniones muy dispares, a un buen número
de colectivos. A partir de ahora, el pleno del
Parlamento Europeo ha querido sistematizar un tanto el
asunto por medio de una directiva que regulará la
protección de tales derechos a través de la Red. El
informe, presentado por el eurodiputado socialista
italiano Roberto Barzanti, fue aprobado por una
abrumadora mayoría de los presentes, que además
admitieron 55 enmiendas, que reforzaban más, si cabe,
la protección de derechos ante la proliferación de un
mercado de piratería que ha encontrado en las aguas de
Internet un excelente caldo de cultivo para
establecerse y difundirse.
La directiva del Parlamento Europeo, que a partir de
ahora será también evaluada por el Consejo de
Ministros de la UE, asume parte de las reclamaciones
del manifiesto presentado por un colectivo de artistas
europeos.
En este sentido, la Unión Europea exige una remuneración
justa para los artistas en concepto de derechos de
autor por las obras difundidas a través de Internet,
aunque se otorga a los diferentes estados la capacidad
normativa que regule esta actuación.
Queda por ver cómo se llevará a cabo el cobro de unos
derechos tan difíciles de cuantificar, aunque se cree
que, al menos en España, podría seguir los mismos
pasos de legislación que en el caso de las cintas vírgenes
de audio o de vídeo, a las que se le grava con un
canon que va a parar a los artistas. Asimismo, la misma
directiva exigirá también otras cuestiones, como que
toda copia digital lleve una autorización previa del
autor, a la vez que se rechaza una enmienda por la que
se pretendía eximir de todo este asunto a las emisoras
de radio que emiten sólo música.
Por su parte, los artistas reclaman, además, la
aplicación de un método de codificación de las obras
que se difunden por Internet, o cualquier otro tipo de
sistema y control que sea capaz de localizar para su
posterior denuncia a todos aquellos servidores que
permitan el acceso y la reproducción ilegal de sus
obras.
Como no podía ser de otra manera en un tema que afecta
a los intereses de tantos colectivos distintos, la
directiva no parece haber contentado a ninguno de
ellos, aunque -como opinan los propios ponentes de la
misma- eso mismo es una buena señal, pues indica que
el acuerdo es muy equilibrado. Entre los afectados se
encuentran, por ejemplo, las grandes casas discográficas,
que exigen aún más dureza, ante el temor de ver
perder buena parte de sus ingresos en un terreno que
parece muy propicio para la pirateria tecnológica de
sus producciones.
En el lado opuesto estarían los productores y artistas
independientes que, aunque sólo representan el 20% de
este mundillo, ya han visto en Internet el medio ideal
para la difusión sin límite de sus obras, sin la
obligación de estar constreñidos a los canales
habituales de distribución.
Por su parte, las empresas que se dedican al mercado de
acceso a Internet y al alojamiento de páginas temen
que esta legislación pueda suponer el que ellos, como
gestores de la Red, tengan que asumir responsabilidades
por el mal uso de alguno de sus clientes en asuntos
relacionados con el respeto a los derechos de autor. En
cuanto a los editores, quizá uno de los grupos en
juego más poderosos, están muy a favor de todo tipo
de controles que eviten la difusión ilegal de
contenidos, para lo que exigen la colaboración de los
servidores y de las empresas de ISP (proveedores de
servicios de Internet).
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