NOTICIAS | ABRIL 1999

La Unión Europea protegerá los derechos de autor en Internet
Ante la proliferación de la piratería favorecida por las redes de comunicación

Proteger los derechos de autor en la difusión de obras de arte en un medio tan vasto como Internet en donde todo está por regular, ha sido desde hace tiempo un caballo de batalla que ha enfrentado, con opiniones muy dispares, a un buen número de colectivos. A partir de ahora, el pleno del Parlamento Europeo ha querido sistematizar un tanto el asunto por medio de una directiva que regulará la protección de tales derechos a través de la Red. El informe, presentado por el eurodiputado socialista italiano Roberto Barzanti, fue aprobado por una abrumadora mayoría de los presentes, que además admitieron 55 enmiendas, que reforzaban más, si cabe, la protección de derechos ante la proliferación de un mercado de piratería que ha encontrado en las aguas de Internet un excelente caldo de cultivo para establecerse y difundirse.

La directiva del Parlamento Europeo, que a partir de ahora será también evaluada por el Consejo de Ministros de la UE, asume parte de las reclamaciones del manifiesto presentado por un colectivo de artistas europeos.

En este sentido, la Unión Europea exige una remuneración justa para los artistas en concepto de derechos de autor por las obras difundidas a través de Internet, aunque se otorga a los diferentes estados la capacidad normativa que regule esta actuación.

Queda por ver cómo se llevará a cabo el cobro de unos derechos tan difíciles de cuantificar, aunque se cree que, al menos en España, podría seguir los mismos pasos de legislación que en el caso de las cintas vírgenes de audio o de vídeo, a las que se le grava con un canon que va a parar a los artistas. Asimismo, la misma directiva exigirá también otras cuestiones, como que toda copia digital lleve una autorización previa del autor, a la vez que se rechaza una enmienda por la que se pretendía eximir de todo este asunto a las emisoras de radio que emiten sólo música.

Por su parte, los artistas reclaman, además, la aplicación de un método de codificación de las obras que se difunden por Internet, o cualquier otro tipo de sistema y control que sea capaz de localizar para su posterior denuncia a todos aquellos servidores que permitan el acceso y la reproducción ilegal de sus obras.

Como no podía ser de otra manera en un tema que afecta a los intereses de tantos colectivos distintos, la directiva no parece haber contentado a ninguno de ellos, aunque -como opinan los propios ponentes de la misma- eso mismo es una buena señal, pues indica que el acuerdo es muy equilibrado. Entre los afectados se encuentran, por ejemplo, las grandes casas discográficas, que exigen aún más dureza, ante el temor de ver perder buena parte de sus ingresos en un terreno que parece muy propicio para la pirateria tecnológica de sus producciones.

En el lado opuesto estarían los productores y artistas independientes que, aunque sólo representan el 20% de este mundillo, ya han visto en Internet el medio ideal para la difusión sin límite de sus obras, sin la obligación de estar constreñidos a los canales habituales de distribución.

Por su parte, las empresas que se dedican al mercado de acceso a Internet y al alojamiento de páginas temen que esta legislación pueda suponer el que ellos, como gestores de la Red, tengan que asumir responsabilidades por el mal uso de alguno de sus clientes en asuntos relacionados con el respeto a los derechos de autor. En cuanto a los editores, quizá uno de los grupos en juego más poderosos, están muy a favor de todo tipo de controles que eviten la difusión ilegal de contenidos, para lo que exigen la colaboración de los servidores y de las empresas de ISP (proveedores de servicios de Internet).

 

 

 

 

 

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