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Las reglas de Accenture para triunfar en la economía digital

Reproducción del manual "Construyendo el futuro - Las nuevas reglas para triunfar en la economía digital ", propiedad y cortesía de Accenture.

  

eCommerce... 700.000 millones de dólares en tres años

La página web de eSchwab recibió 19,8 millones de visitas el 31 de agosto de 1998, fecha en que el índice Dow Jones cayó 512,61 puntos; y 21 millones al día siguiente, con 288,36 puntos de subida.

 

En Monster.com, con más de 7 millones de visitas al mes, se anuncian constantemente 200.000 empleos.

 

Más de un millón y medio de potenciales compradores de coches solicitaron información a través del sistema online autobytel, que procesa sólo en Norteamérica más de 100.000 solicitudes mensuales.

 

La eEconomy —economía digital—, impulsada por la convergencia de la informática, las comunicaciones y las nuevas tecnologías, está revolucionando la forma de gestionar los negocios. El comercio electrónico —eCommerce— crece rápidamente impulsado por nuevos clientes, nuevos valores en la forma de realizar los negocios, una infraestructura tecnológica en continua expansión y un marco legal razonable. En tan sólo cinco años Internet ha pasado de ser una red de tres millones de usuarios, la mayoría residente en Estados Unidos, a ser un medio de comercio masivo, con casi 200 millones de usuarios en todo el mundo. El tráfico en Internet se duplica cada 100 días. Todo apunta a que el comercio a través de Internet sobrepasará los 700.000 millones de dólares en los próximos tres años.

 

 

Es más que comercio electrónico, es economía digital

Para triunfar en la economía digital, su empresa primero debe aprender a sobrevivir

 

La convergencia tecnológica ha supuesto más de un cambio en la manera de gestionar los negocios, ha convertido en obsoletos los supuestos económicos fundamentales sobre los que se sustentaban la mayoría de empresas, y ha transformado la economía industrial en lo que hoy denominamos economía digital.

 

Cinco supuestos económicos fundamentales en los que se cimentaba el éxito de compañías líder en el mercado han sucumbido: los costes de interacción y transformación ya no son tan elevados, los activos físicos no desempeñan un papel tan fundamental en la generación de la oferta, el tamaño de la empresa no condiciona los beneficios, el acceso a la información ha dejado de ser caro y restringido, y ya no se necesitan varios años ni grandes capitales para establecer un negocio a escala mundial.

Estos cambios radicales en los supuestos económicos implican inmediatas y considerables amenazas para las empresas ya establecidas. Algunas de ellas comienzan a darse cuenta de que están luchando para ganar en un juego que ya no existe, y la mayoría continúa operando con estrategias y economías tradicionales, ajena a sus limitaciones               y riesgos. Al mismo tiempo, muchas empresas nuevas —implantadas ya en la eEconomy— están buscando la forma de mantener su éxito inicial sin seguir las viejas reglas.

Independientemente de que su empresa esté ya establecida o sea nueva, usted puede liderar la iniciativa en la emergente economía digital si comprende que las reglas, y el juego de los negocios, han cambiado radicalmente.

 

 

eEconomy en cinco reglas

 

1. Desintegración vertical

Los costes de interacción y transformación ya no son tan elevados.

 

En la economía industrial, los fuertes costes de interacción y transformación provocaron altos niveles de integración vertical. Para las empresas resultaba más fácil y económico poseer muchas de las piezas de la cadena de valor, desde las materias primas hasta el servicio de entrega de los productos a sus clientes. En la economía digital, las tecnologías de la información y las comunicaciones aconsejan montar una organización virtual. Mediante acuerdos con socios tecnológicamente punteros e innovadores —especializados en determinados eslabones de la cadena de valor— se pueden alcanzar nuevos niveles de calidad, flexibilidad y ahorro.

No obstante, hoy día todavía muchas de las empresas ya establecidas poseen gran parte de su cadena de valor. Antes de reorganizarse en torno a la oferta clave de servicios que quieren ofrecer a los clientes deben desmantelar las viejas cadenas, es decir, deben suprimirlas. Mientras tanto, empresas especializadas en nuevos nichos de mercado, o competidores más listos y rápidos, pueden atacar cualquier parte débil de la cadena de valor, compitiendo por una posición de mercado que ha llevado muchos años adquirir.

Las nuevas empresas cuyos modelos estén basados en la eEconomy deben desarrollarse continuamente, manteniendo modelos flexibles y graduales, y han de resistir la tentación de integrarse verticalmente para mejorar la calidad, la velocidad o el servicio al cliente, meditando sobre la necesidad de adquirir activos físicos o el desarrollo de cualquier actividad que no esté centrada en satisfacer las demandas principales de sus clientes.

 

2. Beneficios sobreactivos

Los activos físicos ya no desempeñan el papel protagonista en la oferta de servicios de las empresas.

 

En la economía digital, la rentabilidad del mercado procedía en gran parte de los activos físicos. La propiedad, las fábricas y los equipos tenían un gran peso específico en la mayoría de los balances de las empresas. Los activos intangibles, como la marca, el I+D y las relaciones con los clientes, aunque aportaban un valor considerable, sólo existían en el contexto de los productos físicos y no solían considerarse en sí mismos una fuente de ingresos.

En la economía digital, sin embargo, la propiedad intelectual y las relaciones con los clientes han pasado a un primer plano. Al no depender ya del conjunto de activos físicos pueden ser impulsados fácilmente y a bajo coste a través de una base global de clientes. Se han convertido en una fuente independiente de ingresos y de valor.

Muchas empresas ya establecidas mantienen una importante propiedad intelectual y buenas relaciones con los clientes, pero soportan la carga de los activos físicos, que rápidamente se están convirtiendo en mercancía genérica. Las presiones en los precios están empezando a estrechar los márgenes y a disminuir las valoraciones del mercado.

Las nuevas empresas deben impulsar continuamente el valor de la propiedad intelectual, así como el de las relaciones con los clientes —auténtico núcleo de su negocio— con el fin de incrementar el volumen y los márgenes, mientras resisten la tentación de adquirir activos físicos para reducir costes a corto plazo.

 

3. Beneficios graduales

El tamaño ya no limita los beneficios.  

Tradicionalmente, la disminución gradual de los beneficios significaba que había espacio para la competencia en la mayoría de los sectores económicos. En la economía industrial, donde maximizar los beneficios significaba limitar la capacidad de producción, la única forma de satisfacer la demanda total del consumidor era a través de numerosas empresas. Por ello, tradicionalmente la disminución gradual de los beneficios significaba que había espacio para la competencia en la mayoría de los sectores económicos.

Esta regla es aplicable a la eEconomy, pero sólo para aquellos negocios basados en activos físicos. La información, la propiedad intelectual y las relaciones con los clientes no están limitadas por la capacidad de la fábrica, ya que apenas cuentan con un componente físico. De hecho, el rendimiento a escala aumenta en este nuevo entorno económico; en teoría, una empresa puede crecer sin límite, aproximando los costes unitarios a cero y aumentando exponencialmente el valor del producto para el cliente.

Como ejemplo valga una reflexión: en cualquier negocio un actor —quizá dos— puede llegar a dominar el mercado. Una vez que una empresa consigue un sólido liderazgo seguirá creciendo hasta situarse en una posición de insuperable dominio. En este contexto económico, las empresas ya establecidas pueden rápidamente quedarse detrás y no recuperarse jamás. Entre tanto, las nuevas empresas deben redefinir constantemente las ofertas que realizan a sus clientes, con el fin de reconducir el volumen y rebajar los costes, resistiendo la tentación de competir exclusivamente en el precio.

 

4. Acceso a la información

El acceso a la información ha dejado de ser caro y restringido.

 

En la economía industrial, la información para los compradores y vendedores era con frecuencia cara y difícil de obtener. Los consumidores tenían pocas fuentes de información sobre productos, aparte de las que le proporcionaba la publicidad o la recomendación de un amigo. Los fabricantes y minoristas llevaban a cabo investigaciones de mercado para conocer las necesidades y comportamientos de los compradores, sin posibilidad de segmentación.

Ahora la información es más barata y fácil de obtener. Las empresas están comprendiendo que los clientes son cada vez más exigentes debido a la gran cantidad de ofertas y al fácil acceso a una información más completa. En este nuevo entorno están bajo la presión que supone crear continuamente ofertas innovadoras y valiosas para contrarrestar la competencia en precio, que está al alcance de un solo click del ratón de sus clientes.

¿Cuál es entonces la buena nueva? La respuesta está en que en la economía digital existen enormes oportunidades para todos. Los fabricantes y proveedores de servicios pueden recopilar información sobre los clientes y utilizarla para proporcionar a cada uno de ellos exactamente lo que desea; para facilitarles de manera personalizada unos productos y servicios que nunca antes habían imaginado.

 

5. El tiempo para llegar al mercado

Ya no se necesitan varios años ni grandes capitales para establecer un negocio con presencia a escala mundial.

 

En la economía industrial abrir nuevos mercados representaba un gran esfuerzo. Llevaba años realizar estudios de mercado, construir y desplegar activos físicos, identificar y elaborar inventarios específicos, y generar la capacidad necesaria de producción y venta. En la actualidad se pueden abrir nuevos mercados de un día para otro. Los canales virtuales pueden utilizarse para buscar fuentes de productos y servicios y para promocionar, vender y dar soporte a los mismos... y todo ello de forma más rápida y barata que investigar si la expansión es una buena idea.

En consecuencia, las empresas ya establecidas están viendo cómo los nuevos competidores se introducen rápidamente en los mercados, logrando una apreciable cuota de mercado. Mientras tanto, las nuevas empresas deben continuar innovando sus ofertas para alcanzar diferentes mercados, reforzar sus marcas comerciales y ampliar su alcance mundial.

 

Aplicación de las reglas

Para las empresas ya establecidas

Muchas de las empresas tradicionales están siendo testigos de cómo nuevos y ágiles competidores, basados y establecidos ya en la nueva eEconomy, crean ofertas de valor más rápidas, mejores y más baratas, haciéndose así con una cuota apreciable de mercado. Los actuales líderes deben acometer un cambio radical en su transición desde la antigua realidad económica a esta nueva.

 

Para las nuevas empresas

Irónicamente, la emergente economía digital también presenta retos para las mismas empresas que han surgido de ella. Después de haber alcanzado un éxito inicial en el mercado, estas empresas deberán ganar tamaño, continuar desarrollando ofertas de valor innovadoras, ser flexibles e incrementar el volumen y los márgenes, sin optar a corto plazo por adquirir activos físicos o competir en el precio exclusivamente.

 

 

¿Está su empresa en la dirección correcta?

 

El éxito en la eEconomy requiere más que la creación de una página web, el lanzamiento de canales virtuales, la adecuación de los procesos comerciales de forma electrónica o el establecimiento de negocios independientes por Internet. Lo que realmente exige es un examen constante de todo su modelo de negocio.

 

Por ejemplo, en la economía industrial las empresas de mayor éxito identificaron primero sus negocios básicos y después buscaron los clientes adecuados. En la economía digital la fórmula es a la inversa: primero se ha de fijar la atención en los deseos de los clientes

y después configurar el negocio para satisfacer sus demandas.

Este cambio sustenta la primera de las preguntas básicas que usted debe hacer para revalorizar su modelo de negocio:

 

•          ¿Qué es lo que los consumidores desean comprar?

•          ¿En qué negocios debemos estar presentes?

•          ¿Cuál es la propuesta más efectiva a corto, medio y largo plazo?

•          ¿Qué papeles debemos desempeñar —fabricar, vender o dar servicio— y quiénes son nuestros clientes?  

•          ¿Cuál es el mejor modelo de funcionamiento?

•          ¿Con quién debemos asociarnos?

 

Las respuestas a estas preguntas, sin duda, le ayudarán a alcanzar el éxito empresarial en la eEconomy.

 

 

Una estrategia inteligente y una ejecución con alcance global harán realidad los proyectos más ambiciosos.  

Un profundo conocimiento de las implicaciones económicas y oportunidades de la economía digital

La mayoría de las empresas se están centrando en iniciativas de eCommerce a cualquier nivel, pero muchas están invirtiendo recursos sin comprender antes el cambio fundamental de la eEconomy y el conjunto de nuevas reglas que implica.

Este nuevo entorno económico ofrece importantes oportunidades para aumentar los ingresos mediante nuevas ofertas, canales y relaciones con los clientes reduciendo los costes operativos, de las materias primas y mercancías, y disminuyendo la dependencia en los activos físicos y en el inventario.

Igualmente importante es el cambio estratégico y operativo necesario para obtener dichos beneficios. Las empresas, después de “virtualizar” sus procesos internos básicos, deben abrirse a los proveedores (y a los proveedores de sus proveedores) y a los clientes (y a los clientes de sus clientes) —desde el suministro hasta el servicio al cliente—  participando en iniciativas orientadas a satisfacer a estos últimos. En este contexto, las empresas deben identificar el mejor papel que pueden desempeñar en las redes alineando su organización y actividades según las nuevas reglas de la economía digital.

La velocidad sin precedentes de la convergencia tecnológica, el crecimiento exponencial del comercio electrónico y las importantes implicaciones del nuevo y competitivo panorama económico, justifican la necesidad de una respuesta estratégica en el ámbito de la economía digital como máxima prioridad en la agenda de cada empresa. No obstante, aunque el alcance de la respuesta debe ser proporcional al alcance del impacto, es posible responder rápidamente, siempre que se haga de forma inteligente.

 

Capacidad para crear una visión empresarial amplia y convincente en la eEconomy

Un cambio económico de esta naturaleza, y la correspondiente respuesta de las empresas, implicará a todos y cada uno de los miembros de las compañías. El éxito requerirá nuevos, amplios y quizás incómodos cambios en los comportamientos individuales, corporativos e industriales de las empresas, guiados por una clara visión que estimule la acción de forma adecuada para servir correctamente a los clientes.

 

Capacidad para la aplicación estratégica y operativa de la tecnología

Aunque el cambio fundamental es económico, la tecnología facilita la plataforma para desarrollar las posibilidades estratégicas de la nueva economía. La comprensión de los cambios en la tecnología y las implicaciones en los negocios hace que las empresas sean conscientes del potencial que posee la economía digital. Una plataforma operativa y tecnológica gradual y flexible permite que las empresas funcionen como parte de una red virtual, alcancen una base de clientes global, reúnan y utilicen nueva información sobre sus clientes, entren en nuevos mercados con facilidad, cambien de dirección tan rápidamente como lo requiera el mercado y conduzcan nuevas fuentes de volumen, flujo de dinero, márgenes y valoración de mercado.

 

Perspectiva y capacidad multi-disciplinaria, multi-funcional y multi-industrial

La eEconomy exige una constante reinversión y una gran habilidad para ver más allá de los límites de la empresa en la búsqueda de nuevas oportunidades para mejorar la calidad, el acceso y el servicio al cliente. En un mundo donde las fronteras de la industria están formadas por las necesidades de los clientes, las empresas que comparten conocimientos y capacidades serán las primeras en obtener beneficios de la economía digital. Sin embargo, para acometer los cambios necesarios, las empresas deberán poseer más capacidades, necesitarán que su personal actúe de acuerdo a la nueva dirección estratégica, que sean capaces de trabajar bajo nuevos métodos: necesitarán, en suma, construir una empresa que considere de forma adecuada su estrategia, personas, tecnología y procesos, como respuesta a las necesidades de los clientes, socios y competidores.

 

Capacidad para ejecutar un programa complejo y gradual de cambio global

La eEconomy es global. Muchas empresas ya establecidas realizan operaciones globales cuyos procesos fundamentales deben cambiar consciente y simultáneamente como parte de su respuesta a la economía digital. Para aquellas empresas que todavía no sean globales, una expansión virtual a escala global es un imperativo que exige importantes cambios tanto en su estrategia como en sus operaciones.

 

 

¿Tiene su empresa capacidad y rapidez de respuesta? 

A pesar de los enormes cambios que la eEconomy supone tanto a las empresas nuevas como en las ya establecidas, la mayor amenaza se deriva de mantener una actitud de complacencia y distracción en el nivel ejecutivo. Asuntos como el Efecto 2000, la Unión Monetaria Europea, la inseguridad financiera o, simplemente, los resultados del próximo trimestre, han distraído la atención y los recursos necesarios para algo mucho más importante, permanente y profundo: el cambio hacia la economía digital.

 

Ahora es el momento de actuar. Las acciones deben ser tan completas como los cambios económicos que se están produciendo; las iniciativas temporales (que no sean plenamente asumidas) sólo producirán resultados temporales. Según se revalorice el negocio se ha de ir evaluando el alcance de las acciones: ¿concede su negocio suficiente importancia a los retos que se plantean en la eEconomy? ¿Se está otorgando la suficiente importancia a los desafíos de la economía digital? ¿Le dedica suficientes recursos? ¿Ha diseñado ya algunos planes de acción?

El cambio en la economía ya está en marcha. Si su empresa todavía no ha sentido la presión de transformarse para sobrevivir y triunfar, no tardará en sentirla. Los que no tengan un plan claro y preciso puede que pronto tampoco tengan negocio.

 

Para conocer cómo la experiencia de Accenture en comercio electrónico puede beneficiar a su empresa, visítenos en www.accenture.com

 

 

 

 

 

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