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Directivos de Deutsche
Bank, inculpados por interceptación del e-mail de un empleado La cuestión de la privacidad del e-mail en el trabajo está generando un intenso debate en el mundo laboral. La normativa parece orientarse hacia el completo respeto a la privacidad y al derecho a la no intromisión por parte de las empresas. El caso de Gregorio Giménez es concluyente. Este trabajador del Deutsche Bank fue despedido por el banco tras 30 años de servicios. El banco aportó como prueba durante el juicio algunos e-mails enviados por el trabajador, que pretendían demostrar una utilización inapropiada del correo electrónico. Pues bien, el trabajador ha interpuesto ahora una demanda contra la entidad, que ha sido admitida a trámite por el juez del juzgado de instrucción número 2 de Barcelona. El juez llamará a declarar a diversos directivos de la compañía, acusados de un delito contra la privacidad en las comunicaciones. Según admitió el propio banco en el proceso contra Giménez, se ordenó la interceptación e impresión de sus e-mails para aportarlos como prueba de motivo de despido. Se trata del primer caso denunciado en España por intromisión en el e-mail de un trabajador. El Código Penal establece una pena de hasta 7 años de cárcel para esta conducta. Giménez estará representado en el juicio por Carlos Sánchez Almeida, colaborador de la Asociación de Internautas y experto en legislación sobre privacidad de las comunicaciones. En febrero de este mismo año la Audiencia Nacional falló a favor de CC.OO. en su querella contra el Grupo BBVA, en la que reconocía el derecho del sindicato a "transmitir noticias de interés sindical a sus afiliados y a los trabajadores en general a través del correo electrónico con la mesura y normalidad inocua con la que se venía realizando".
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